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6月3日 Limpiadoras de Luis Felipe Capellin
LIMPIADORAS Recientemente, en una casa de cultura, un conocido actor se disponía a dar un recital poético, entre el nerviosismo del presentador del acto, tan orgulloso de verse al lado de quien sale en los programas del corazón en revistas y televisiones y la estupidez de este, feliz ante la expectación causada aunque fingiendo impaciencia, ante las cámaras de los fotógrafos, se acabó cayendo la botella de agua que estaba dispuesta sobre el estrado, rápidamente apareció una mujer, con su bata en la que figuraba claramente el nombre de la empresa de limpieza en la que trabajaba, y resolvió el problema sin dilación. Ya en plena actuación y con voz engolada el protagonista de la tarde-noche recitaba unos versos de Bertolt Bretch: Quien construyó Tebas la de las siete puertas? En los libros figuran los nombres de los reyes pero ¿fueron los reyes los que transportaron las piedras? El joven Alejandro conquistó la India ¿el sólo? Cesar venció a los galos ¿ni siquiera tenía un cocinero a su servicio? En cada página una victoria ¿quién cocinaba los banquetes de la victoria? En cada década un gran hombre ¿quién pagaba sus gastos? Pensaba, en ese momento, quien esto escribe, en la señora de la limpieza que minutos antes había subido a recoger los trozos de la botella rota y que había pasado desapercibida para el público que llenaba el recinto. Si a alguien se le pidiese que se imaginase a una persona representativa de los trabajadores de cualquier parte del mundo, seguramente optaría por un metalúrgico, puede ser que por un minero o por un obrero de la construcción, pero sería muy difícil que la imagen que representase a los asalariados fuese el de una mujer con un cubo y una fregona al lado. Sin embargo en Cataluña, y en toda España, el número de mujeres que prestan sus servicios en el sector de la limpieza merece ser tenido en cuenta. Complicados horarios, condiciones salariales de las más bajas que hoy se perciben en el mercado de trabajo, jornadas interminables prestando sus servicios en dos, tres y hasta cuatro centros diferentes, y contratos en precario son algunas de las realidades que conocen las mujeres, y los hombres aunque estos en un número infinitamente menor, que trabajan en la limpieza y frente a esto pingües beneficios que obtienen unas personas que se llaman empresarios y que en la mayoría de los casos invirtieron poco o nada para montar su negocio. Durante un tiempo los medios de comunicación, que lejos de informar se dedican a crear opinión, llenaron titulares hablando de los mileuristas y de las dificultades que estos pasaban con un salario considerado insuficiente. Lástima que nunca estos medios hablen del personal que trabaja en la limpieza y que se daría con un canto en los dientes si su salario se acercase a esa cifra mágica de los mil euros, pero los ingresos de las limpiadoras no dan para muchas florituras, sin embargo, por la cantidad que perciben, estas mujeres se ven obligadas a levantarse al amanecer y limpiarán, en muchos casos, primero un portal y unas escaleras, se dirigirán después a unas oficinas, que se encontrarán a bastante distancia del primer trabajo y tras la comida, recogerán la basura esparcida por un banco y a última hora todavía tendrán que estar dispuestas a desplazarse a donde el encargado las envíe. No parece ser esta una jornada fácil para nadie y desde luego no lo es para unas mujeres que en muchas ocasiones tienen una familia que depende de ellas, y sin embargo ahí están siempre las limpiadoras desarrollando un trabajo poco valorado no sólo en el terreno salarial si no en el reconocimiento social, quizás es por ello por lo que cuando se deciden a pelear por sus derechos no sólo lo están haciendo por un salario justo si no también por una dignidad que les niegan patronos y encargados que no conocen el significado de esa palabra. P.D. Hace un tiempo, publicamos una entrada en el blog sobre las limpiadoras y estos son algunos de sus párrafos: Vivimos en una sociedad que está acostumbrada a encontrarse en mundo en el que se vive limpio y en orden. Nos creemos que el estado natural de las cosas es ese y muy pocos se paran a pensar que para que todo esté así, hay un ejército de personas, las limpiadoras, que de forma silenciosa trabajan todas las noches y todos los días reciclando toda aquella suciedad que el resto de la sociedad genera, tornando el espacio por el que pasan en un lugar digno para vivir y para trabajar. Al contrario de lo que sucede con muchos otros, el oficio de limpiadora carece del reconocimiento social que esta más que digna tarea merece. Casi nadie da las gracias a las limpiadoras, como se haría por ejemplo con un camarero que te pone un café o con un quiosquero que te vende un periódico. Hace años, el salario de la mujer de la limpieza era un complemento al salario del marido hoy esto ha cambiado y mas en autonomías como Cataluña donde el salario de la mujer de la limpieza es esencial para el sustento familiar y últimamente en muchos casos el único ingreso familiar. Esta situación hay que abordarla con urgencia, con la determinación y el convencimiento de que ya va siendo hora de devolverle a las limpiadoras esa situación de dignidad que siempre debieron de tener. Solo prestamos atención a las limpiadoras cuando ejercen su derecho de huelga y solo entonces se pone de manifiesto la importancia del trabajo que desarrolla este colectivo, las empresas de automoción SEAT, Ford etc. paran su producción, los hospitales cancelan las operaciones, los colegios paralizan las clases, el resto de los mortales nos damos cuenta de que el mundo que nos rodea es más sucio e inhóspito. Cuando pasa esto, en lugar de comprender que estas trabajadoras merecen, por la importancia de su aportación a la sociedad, un trato salarial y social más justo, las demonizamos por el mal día que nos han hecho pasar rodeados de nuestra producción diaria de inmundicias y no les devolvemos ni la mas mínima porción de solidaridad, esa extraña cosa que ellas nos regalan a los demás todos los días en cantidades industriales. Esta es la paradoja de estas trabajadoras, son vitales para nuestra vida cotidiana en los aspectos fundamentales de nuestra vida y en cambio precarizamos sus condiciones de trabajo, las discriminamos con respecto a los sus compañeros y además sus salarios son los mas bajos. Si midiésemos la riqueza social de un país por el trato que este da a quien le recoge la suciedad, seriamos seguro un país socialmente muy pobre. Luis Felipe Capellin Primer secretario General de la federación estatal de AADD 引用通告此日志的引用通告 URL 是: http://jgiron1954.spaces.live.com/blog/cns!AD878207D8FA94F2!5450.trak 引用此项的网络日志
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