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October 25 CARTA ABIERTA DE HÉCTOR ILLUECA BALLESTER
CARTA ABIERTA A LOS TRABAJADORES DE ACTIVIDADES DIVERSAS DE CATALUÑA Girona, 14 de octubre de 2009. Apreciados amigos: En fechas recientes he obtenido un nuevo destino en el concurso para la provisión de puestos de Inspector de Trabajo y Seguridad Social, por lo que me hallo muy próximo a abandonar esta hermosa tierra que me es tan querida. Mi traslado a otra Comunidad Autónoma, debido a razones personales que no viene al caso explicar, hace que me sienta un poco más libre para expresar algunas ideas por medio de esta carta que me dispongo a escribir. Como sabéis, los funcionarios inspectores debemos mantener una absoluta imparcialidad cuando existen intereses contrapuestos entre empresarios y trabajadores, y yo he procurado observar con estricta rigurosidad este principio inspirador de la actuación inspectora. Ahora, sin embargo, creo llegado el momento de exponer públicamente ciertos pensamientos, o mejor dicho, sentimientos, que deseo compartir con todos los que trabajáis en los diversos subsectores agrupados bajo la genérica denominación de “actividades diversas”: limpieza pública viaria, seguridad privada, servicios funerarios, limpieza de edificios y locales, etc. Vine a Cataluña hace algunos años con más ilusiones en la maleta que telarañas en los bolsillos, a pesar de ser éstas muy abundantes. Entonces no imaginaba que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social terminaría siendo para mí una verdadera escuela de la vida, adecuada y eficaz para cierta clase de espíritus vírgenes que andan en busca de un viaje hacia la reflexión y el conocimiento. No es posible resumir aquí las enormes enseñanzas derivadas de mi relación directa e inmediata con el mundo del trabajo, basada en la atenta observación de la tensión que se produce entre empresarios y trabajadores durante la ejecución del contrato de trabajo. Pero si tuviera que destacar algún aspecto de esa experiencia, sería sin duda la actividad sindical que habéis desarrollado para conseguir una mejora de las condiciones de trabajo en los sectores económicos a los que me he referido. Durante estos años he debido intervenir en diferentes conflictos huelguísticos que afectaban a esos ámbitos de actividad, ejerciendo una labor de mediación orientada a resolver la controversia que sustentaba la convocatoria de la huelga en cada oportunidad. Ello me ha permitido conocer de cerca vuestra realidad y asistir a una intensa lucha de clases que, tras diversas batallas y escaramuzas, no ha terminado con ningún armisticio. Lo que más llamaba mi atención era el contraste de esta situación con la apatía generalizada de la clase obrera ante las transformaciones económicas habidas desde la década de los noventa. Vivíamos una época en la que los ricos eran cada vez más ricos y los trabajadores tenían cada vez más deudas, en la que se fomentaba una concentración de la riqueza que ha llegado a ser obscena al amparo de la corrupción del poder político. Muchos trabajadores se fueron acomodando y, fascinados por la burbuja crediticia-consumista, cesaron de luchar. Pero vosotros seguíais con vuestras huelgas y movilizaciones, entendiendo y experimentando las ventajas de la solidaridad y la organización para defender vuestros derechos e intereses de clase. Alguien me dijo una vez que ese sindicalismo era cosa del pasado, que erais viejos, que no teníais cabida en el maravilloso mundo panglossiano en el que creíamos vivir. Pues bien, ahora que la crisis económica ha revelado dramáticamente el agotamiento de ese modelo de crecimiento, podemos afirmar con rotundidad que el sindicalismo de clase es el principal instrumento a disposición de los trabajadores para defender sus posiciones en la sociedad. Tras estas palabras no se esconde una visión idealizada de los sindicatos, sino un sencillo sentimiento de respeto hacia un colectivo de trabajadores que se ha ganado el derecho a ser respetado por cualquiera que conserve un cierto sentido de la dignidad. Es imposible no sentir respeto hacia vosotros cuando, con motivo de una huelga o de un convenio colectivo, comparecéis en la mesa de negociación para defender la estabilidad en el empleo, reclamar mejoras salariales o exigir la reducción de la jornada. No descubro nada nuevo si destaco la existencia de una correlación positiva y significativa entre la implantación sindical en un sector determinado y las condiciones de trabajo que disfrutan los trabajadores. Por eso me parece muy importante que en el presente momento histórico los trabajadores sean capaces de unirse y comprometerse como habéis hecho vosotros durante todo este tiempo. De lo contrario, sufriremos las terribles consecuencias de una grave crisis que no ha hecho sino empezar. No deseo concluir esta misiva sin compartir con vosotros una reflexión muy oportuna contenida en un viejo texto que deberíamos estudiar con mucho interés. Me refiero al “Manifiesto Comunista”, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en 1848, que aporta alguna luz sobre el origen y el carácter de las reivindicaciones obreras: “los obreros empiezan a coaligarse contra los burgueses, se asocian y unen para la defensa de sus salarios. Crean organizaciones permanentes para pertrecharse en previsión de posibles batallas. De vez en cuando estallan revueltas y sublevaciones. Los obreros arrancan algún triunfo que otro, pero transitorio siempre. El verdadero objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir extendiendo y consolidando la unión obrera. Coadyuvan a ello los medios cada vez más fáciles de comunicación, creados por la gran industria y que sirven para poner en contacto a los obreros de las diversas regiones y localidades. Gracias a este contacto, las múltiples acciones locales, que en todas partes presentan idéntico carácter, se convierten en un movimiento nacional, en una lucha de clases. Y toda lucha de clases es una acción política”. Hace muchos años, la obra de estos pensadores contribuyó a forjar en mi interior la firme convicción de que la paz universal y permanente no será posible sin justicia social. Con el paso del tiempo, esta convicción se tradujo en un interés creciente por las relaciones laborales que me llevó a convertirme en Inspector de Trabajo y Seguridad Social. Precisamente en el ejercicio de esta profesión he recibido una importante lección de los basureros, limpiadoras y funerarios de Girona: que las mejoras laborales no se consiguen presentándose ante el jefe con la gorra en la mano, sino a través de la negociación colectiva. Hasta siempre. Héctor Illueca Ballester. Inspector de Trabajo y Seguridad Social.
p.d. Apreciado Héctor, desde este rincon de trabajadores, queremos darte las gracias por las aportaciones que durante este tiempo nos has regalado. Te deseamos la mejor de las suertes en este andar por un nuevo camino que ahora inicias, y la solución a los problemas que te han llevado a tomar esta decisión. En cualquier caso queremos que sepas que aquí dejas unos cuantos amigos que te echaran de menos y a los que encontraras si los necesitas. Un abrazo de los de verdad y hasta luego amigo. TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://jgiron1954.spaces.live.com/blog/cns!AD878207D8FA94F2!6050.trak Weblogs that reference this entry
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